Cuando pienso mucho deliro poco, lo cual me hace mal, pues antes de ser un gran pensador soy un gran delirante.
La locura tiene razón, los razonamientos no son naturales, pensar es rebuscado, pensar es artificial, lo natural es ser un loco de mierda. Quizá el ser humano es más racional cuando pierde la cabeza.
El fruto más nocivo de la reflexión es un dolor en el adentro. El resultado del pensar es el caer en el vacío con alma y todo.
Pero qué otra cosa puede hacer un animalito así, un monito con la particularidad de la conciencia.
Y sin embargo siempre caigo en el anhelo tonto de algún día ser un ser de neuronas que sueñan, de pensamientos que deliran y no tienen nada que ver con el autómata pensante que la naturaleza quiso que sea.
Y es que estoy harto de tantas sinapsis y de todo ese encadenamiento de reflexiones que van a ninguna parte.
Y es que tengo ganas de silenciar mi cabeza y dejar que mi locura cante su mejor canción, ser un loco y estar orgulloso de serlo.
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