Saltar en una pata, sentir la vida entrando al corazón, sentir que por la piel te penetra la canción.
Sentir los oídos llenos de colores, saborear el aroma a vida, degustar un solo de saxo, sentir que por la piel te penetra la canción.
Palabras eróticas, verbos con música, letras excitadas, sobredosis de emoción, sentir que por la piel te penetra la canción.
Ganas de saltar, de llorar, de reír, de gritar, mezcla de sensaciones, latidos que aceleran, sentir que por la piel te penetra la canción.
Silencios que bailan, soledades felices, piel de gallina, piel que no te deja huir, sentir que por la piel te penetra la canción.
Caerse hacia otro universo, transitar el mundo de las brisas que suavizan el alma, acolchar el corazón y dormirse sobre él, soñar al ritmo de los latidos de la percusión y sentir que por la piel te penetra la canción.
Viajar placenteramente montado en la rigurosa y armoniosa melodía que se propaga por la voz de un ser cósmico, alado y con atributo de divinidad. Nacer de nuevo, morir sin darse cuenta y volver a nacer, cumplir el ciclo fugaz de la música y de los 5 minutos que dura la canción.
Sentirse como atrapado y liberado al mismo tiempo, sofocarse y sosegarse, congelarse en tu propio infierno, sentir la contradicción del corazón, sentir que por la piel siempre te penetra la canción.
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