viernes, 12 de abril de 2013

La red social online y la cultura del desencuentro

Perder el tiempo es parte del plan del tiempo. Deshacernos de él improductivamente. Pareciera que de alguna manera el mundo quiere consumir nuestras vidas y lo peor es que nos quiere comer sin que nos demos cuenta. Sigilosamente nos mastica y nos digiere el alma por medio de pantallas coloridas, botones y lucecitas que poco a poco nos opacan. Estamos distraídos en redes sociales y atrapados en el universo gigante pero pequeño de la pelotuWEB. Estamos muchas veces diciendo por decir, estamos otras cuantas diciendo mucho pero no sintiendo nada. La tecnología nos estupidiza, aunque a veces es necesaria y nos informa y despabila casi siempre obnubila. Y en esa nube digital-virtual andamos, volando sin sentir, transitando espacios, figurando, inventando personajes, teniendo objetivos tontos, dejando de lado los sueños y tratando de llenar vacíos con contenidos que son mas vacíos.
Quisiera que nos besemos más, que estemos amándonos, abrazándonos y que pelotuWeBiemos menos, quisiera encontrarte y que me encuentres y que seas un amigo de carne y hueso, quisiera que mis oídos puedan sentir la risa y no leer un silencioso jajaja, quisiera tantas cosas que se perdieron y que cada vez me cuesta mas encontrar.
Quizás es exagerado lo que intento expresar, tal vez es muy dramático y pesimista, puede ser que sea algo que me pasa a mi, pero observo y no veo nada mas que eso y me duele en la humanidad y se me inflama el alma. Mi corazón critico y mi cerebro que late me dice que algo esta al revés. Lo que hace hombre al hombre es, ante todo, su capacidad de socializar. Una red social se presenta como eso, como un lugar, como un espacio que se presta para que dicha socialización se lleve a cabo. Pero el problema es la distancia, no se puede entender del todo a alguien que esta a kilómetros de distancia de vos, si se puede sentir empatía, pero comprenderlo en su complejidad es imposible. Se necesita para eso que los cuerpos se encuentren, que la distancia sea mínima, que el dialogo sea frente a frente, con la oralidad y la expresividad en su máxima expresión, se necesita que las miradas discutan, que los ojos nos canten sus tristezas, que las sonrisas nos expresen la pureza de la felicidad efímera del ser.
Siento a esos corazones digitales latiendo caracteres, los siento atrapados, incluyendo el mío.“Atrapados en su libertad” escupen sus tristezas, sus miserias, sus alegrías y todo es parte del juego. La vacuidad no se puede ocultar, se hace visible en las palabras, la vacuidad no se llena con elogios tipo FAV o “me gusta”.
Esta critica o visión negativa que hago de internet no intenta demonizar las relaciones vía web ni sentenciar que la comunicación online o virtual esta acabando con la comunicación tradicional. Lo que intento comunicar es que hay ciertos usos negativos de la tecnología que están cambiando relativamente la manera en como algunas personas nos comportamos en la vida. No creo tanto en eso que internet aísle a las personas, aunque a veces es así, lo que digo es que nos estamos comportando de maneras distintas y perdiendo la costumbre de encontrarnos.
El ser humano necesita llenarse con otros, completarse con otros seres que compatibilicen con él. Mi conclusión es que la única salida es la entrada al corazón del otro, pero no vía web, Smartphone ni red social online, sino vía vida social y frente a frente.

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