Para calmar la sed de mi alma quiero
ahogarme en tus humedades.
La solución a mi, siempre sos vos y si
no sos vos es algo que hay en tus ojos.
Y sin embargo siempre deduzco,
inevitablemente, que no hay quien me complete.
Soy un fragmento de sustancia a la
deriva, estoy perdido y me cuesta mucho encontrarme.
Deambular muerto en el mundo de los
vivos no es poca cosa, hay que saber deambular.
Transitar calles que muchos caminaron ya
y aun así sentirse único.
Gritarle mudamente al universo que
quiero comerme al mundo, sonreír como un loco anhelando los sueños que soñé
despierto y luego pensar en morir.
No hay soluciones rápidas ni sueños
que se cumplan, la realidad es dura y aburrida y yo me golpeo en ella inevitablemente.
Busco un lugar donde quepa mi corazón
y todo me parece pequeño.
La gigantesca ambición de comerme a la
humanidad entera, vomitar luego restos de odio, de amor y de locura.
¿Cuanto hay de mí en vos? ¿Que tan
parecido somos?... ya me no me alcanzan
los pies para caminar tu mundo, sos inacabable, inagotable amor que combustiona
quemándome, quemándonos.
Y si el mundo no nos quiero con
nuestros mundos dentro de él, no quedara otra que vivir de la ilusión y de los
fragmentos de realidad que con ellas se puede hacer.
Hay que estallar, hay que prenderle
fuego al paraíso, hay que caerse en el incendio, zambullirse y mojarse con las
llamas, hacer humo y cenizas nuestro cuerpo…enloquecer, enloquecer, enloquecer
y nada más que enloquecer, negar que un día fuiste cuerdo, enloquecer,
enloquecer, enloquecer.
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